De modo que aquí estoy
No desaparecí, solo se me hizo un poco difícil seguir escribiendo.
No espero que entiendas (yo, dirigiéndome a ti confiando que alguien lee esto), pero vivo en un país donde las risas hace rato ya no son por chistes agradables. Pues el venezolano aprendió a reír en medio de la adversidad, desarrollando ó más bien afinando ese humor negro que tenía, ahora lo malo nos causa gracia porque forma parte de nuestro día a día.
No voy a decir que toda la situación en Venezuela es mala, aún sigo con vida y eso es sorprendentemente bueno, tomando en cuenta la cantidad de gente inconsciente que toma la cuarentena como una broma, se arriman en las colas, no usas tapabocas y estornudan con una energía que atormenta.
No me han robado este año, (yo viendo el lado positivo al hecho de no poder salir), no he tenido que ser hipócrita con la gente que me cae mal, me he conocido mejor, no sabía que me gustaran las paledonias, me río de saber que después de criticar a las chismosas del barrio, mi abuela resultara saberle la vida a medio mundo, me frustro porque este año tenía planeado hacer varias cosas importantes como vivir, por ejemplo, y pues no se ha podido tanto como yo pensaba.
Mi país está pasando por un momento difícil, es un receso que se siente infinito, y aunque si me estaba cansando de solo sobrevivir, agradezco porque en las circunstancias más oscuras y raras he podido conocer a quienes decían ser y no eran, entendí a otros que nunca dijeron nada, solo hicieron, pero no importa algún día nos levantaremos, sí esa gente extraña que decidió quedarse en el país de las Mil Maravillas, dueño del salto más alto y las risas de tristeza, aún seguimos pensando que nuestro futuro prospero y lleno de bendiciones está cerca, muy cerca.

Comentarios
Publicar un comentario